El presidente de CEAJE participó en la Cumbre de Impacto Iberoamericano celebrada en Nueva York, donde analizó cómo la inteligencia artificial está transformando la educación, el emprendimiento y la competitividad empresarial.

Nueva York | Ibero.news

La inteligencia artificial está dejando de ser una tecnología asociada exclusivamente a la innovación para convertirse en uno de los grandes factores de transformación económica y social. Su impacto alcanza ya a la educación, al mercado laboral, al emprendimiento y a la manera en que las empresas compiten en un entorno global.

Ese proceso de transformación fue uno de los ejes abordados por Antonio Magraner, presidente de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (CEAJE), durante su participación en la Cumbre de Impacto Iberoamericano, celebrada en Nueva York en el marco de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

La intervención puso el foco en una cuestión que trasciende la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas: cómo preparar a los jóvenes de Iberoamérica para aprender, trabajar y emprender en una economía en la que la inteligencia artificial tendrá un papel cada vez más determinante.

Los jóvenes ante la transformación de la inteligencia artificial

La llegada de la IA está modificando las habilidades que demanda el mercado. La capacidad de acceder y procesar información ya no constituye por sí sola una ventaja suficiente cuando las nuevas herramientas pueden realizar en segundos tareas que hasta hace poco requerían una considerable cantidad de tiempo y recursos.

El desafío para las nuevas generaciones pasa por desarrollar capacidades que permitan trabajar con estas tecnologías sin perder aquello que sigue siendo esencial: pensamiento crítico, creatividad, criterio, capacidad de análisis y adaptación.

En este escenario, el debate sobre la inteligencia artificial se convierte también en un debate sobre el futuro profesional de los jóvenes y sobre las herramientas que necesitarán para desenvolverse en un mercado laboral en constante evolución.

Para Iberoamérica, esta cuestión adquiere una dimensión particular. Una generación joven familiarizada con las tecnologías digitales puede convertirse en un importante motor de innovación, creación de empresas y transformación productiva si dispone de las oportunidades y la formación necesarias.

Educación para una economía que cambia a gran velocidad

La transformación tecnológica plantea inevitablemente una pregunta sobre la educación: ¿cómo preparar a los jóvenes para un mundo que cambia más rápido que los propios programas de formación?

La respuesta no pasa únicamente por incorporar herramientas de inteligencia artificial a las aulas. También exige reforzar aquellas competencias que permiten a las personas interpretar la realidad, cuestionar la información, generar nuevas ideas y adaptarse a escenarios que todavía no pueden anticiparse completamente.

El pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de adaptación adquieren así una importancia creciente.

La educación debe acompañar la transformación tecnológica, pero también proporcionar a los jóvenes las capacidades necesarias para utilizarla de forma consciente y productiva. No se trata únicamente de aprender a utilizar la IA, sino de comprender cuándo utilizarla, cómo utilizarla y qué decisiones deben seguir dependiendo del criterio humano.

Antonio Magraner aborda en la Asamblea General de la ONU el impacto de la IA en los jóvenes, el talento y las pymes iberoamericanas

Emprender en la era de la inteligencia artificial

La transformación también está modificando el terreno del emprendimiento.

Los jóvenes que hoy crean empresas tienen acceso a herramientas que permiten automatizar tareas, analizar información, desarrollar contenidos, mejorar procesos y acceder a determinados servicios tecnológicos con recursos mucho menores que los necesarios hace unos años.

Esta democratización tecnológica puede abrir nuevas oportunidades para pequeños equipos y emprendedores que buscan convertir una idea en un proyecto empresarial.

Pero la tecnología, por sí sola, no sustituye al talento emprendedor.

Quienes crean empresas necesitan identificar oportunidades, comprender las necesidades de sus clientes, construir equipos, asumir decisiones y desarrollar modelos de negocio capaces de generar valor. La IA puede convertirse en una herramienta para potenciar esas capacidades, pero el talento, la creatividad y la capacidad de adaptación continúan ocupando un lugar central.

Por ello, uno de los grandes retos para el ecosistema iberoamericano consiste en determinar qué necesitan los jóvenes que están creando empresas y cómo pueden las instituciones y organizaciones empresariales facilitarles acceso a conocimiento, financiación, tecnología y redes de colaboración.

Antonio Magraner aborda en la Asamblea General de la ONU el impacto de la IA en los jóvenes, el talento y las pymes iberoamericanas

De la innovación al tejido empresarial

La conversación sobre los jóvenes y el talento conecta directamente con otro de los asuntos abordados por Magraner: la incorporación de la inteligencia artificial a las pequeñas y medianas empresas.

Las pymes representan una parte esencial del tejido productivo español e iberoamericano. Su capacidad para incorporar nuevas tecnologías puede tener consecuencias directas sobre su productividad, eficiencia, innovación y capacidad para competir.

La inteligencia artificial ofrece aplicaciones en ámbitos tan diversos como la automatización de procesos, el análisis de datos, la atención al cliente, la generación de contenidos o la optimización de determinadas operaciones empresariales.

Sin embargo, la adopción de estas tecnologías también requiere formación, inversión y una estrategia que permita integrarlas de manera efectiva en las organizaciones.

El reto, por tanto, no consiste simplemente en que las empresas tengan acceso a la IA, sino en conseguir que puedan convertir esa tecnología en productividad, innovación y nuevas oportunidades de negocio.

Una oportunidad para conectar España e Iberoamérica

El debate adquiere una dimensión especialmente relevante cuando se contempla desde una perspectiva iberoamericana.

España y los países de América Latina comparten vínculos económicos, culturales y empresariales que pueden favorecer la cooperación en torno a la transformación digital. El intercambio de conocimiento, talento y experiencias empresariales puede contribuir a acelerar la incorporación de nuevas tecnologías y a generar nuevas oportunidades de colaboración.

En este contexto, el desarrollo del talento joven aparece estrechamente ligado a la competitividad futura de las empresas y de las economías.

La IA puede convertirse en una herramienta de transformación, pero su impacto dependerá también de la capacidad de las sociedades para formar a las personas que deberán utilizarla, desarrollar nuevos modelos empresariales y convertir la innovación tecnológica en actividad económica.

Una mirada empresarial desde la Asamblea General de Naciones Unidas

La participación de Antonio Magraner tuvo lugar junto a representantes del ámbito empresarial e institucional de España e Iberoamérica.

Entre ellos estuvieron el secretario general de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Álvaro de Miguel; el presidente de Rothschild & Co España y vicepresidente de la CEOE, Iñigo Fernández de Mesa; y el viceconsejero de Economía e Internacionalización del Gobierno de Canarias, Gustavo González de Vega, entre otros participantes.

La presencia de representantes de distintos sectores permitió situar el debate sobre la transformación económica y tecnológica dentro de una perspectiva más amplia sobre el futuro de Iberoamérica.

En ese escenario, la inteligencia artificial deja de ser únicamente una cuestión tecnológica para convertirse en un asunto que afecta a la educación, el talento, el empleo, el emprendimiento y la competitividad empresarial.

El verdadero desafío: preparar a las personas para la transformación

La revolución de la inteligencia artificial plantea, en definitiva, una cuestión que va más allá de la propia tecnología: qué capacidades necesitarán las próximas generaciones para desenvolverse en el nuevo escenario económico.

La respuesta pasa por combinar competencias digitales con pensamiento crítico, creatividad, capacidad de adaptación y espíritu emprendedor.

Para los jóvenes iberoamericanos, la transformación puede representar tanto un desafío como una oportunidad para participar en la creación de nuevos modelos empresariales y profesionales.

Y para las pymes, la incorporación de la IA puede abrir una nueva etapa de productividad e innovación siempre que vaya acompañada de conocimiento, talento y capacidad para integrar estas herramientas en sus estrategias.

Desde la Asamblea General de las Naciones Unidas, el debate planteado por Antonio Magraner sitúa así en una misma conversación algunos de los grandes retos de la próxima década: cómo educar, cómo emprender y cómo hacer más competitivas a las empresas en la era de la inteligencia artificial.

Una conversación en la que el futuro de Iberoamérica no depende únicamente de la tecnología disponible, sino también del talento de las nuevas generaciones para convertirla en conocimiento, innovación y oportunidades.