Madrid volverá a convertirse en punto de encuentro del movimiento hispanista con la celebración de la III Gran Marcha Hispana, una convocatoria que busca reivindicar los vínculos culturales, históricos y sociales que unen a España con los países de Hispanoamérica.

La marcha está prevista para el próximo 10 de octubre, a las 17:00 horas, con la Puerta del Sol como punto de encuentro. Bajo el lema "Unidos más allá del idioma", la iniciativa plantea una reflexión sobre el valor de una comunidad que comparte mucho más que una lengua.

Entre los participantes anunciados se encuentran Manuel Serna, Adrián Gebé, Zoila Devoz, Alberto Hispanista, Erika Von Berliner, Roberto Esquembre, Johan Alberto, Samuel Ochoa y Sergio Hispanista.

La convocatoria reúne perfiles vinculados a la comunicación, la divulgación, la cultura y el pensamiento hispanista, con el objetivo de trasladar al espacio público un debate que durante los últimos años ha ganado presencia en diferentes ámbitos sociales y culturales.

UNA COMUNIDAD DE MÁS DE 635 MILLONES DE PERSONAS

La dimensión del mundo hispano puede medirse también en cifras.

Según los datos más recientes del Instituto Cervantes, más de 635 millones de personas utilizan actualmente el español como lengua potencial de comunicación en todo el mundo. De ellas, más de 500 millones son hablantes nativos.

El español se ha convertido además en una de las grandes lenguas internacionales. Millones de personas lo estudian fuera de los países hispanohablantes y su presencia continúa creciendo en ámbitos como la educación, la cultura, los medios de comunicación y la economía.

Estas cifras permiten observar la dimensión de una comunidad que trasciende las fronteras nacionales.

EL VALOR ECONÓMICO DEL ESPAÑOL

La importancia de la Hispanidad no se limita a la cultura.

El conjunto de países hispanohablantes representa una comunidad económica de enorme dimensión. Estudios del Instituto Cervantes han destacado el valor económico de compartir una lengua y el efecto que tiene el idioma común sobre las relaciones comerciales, la movilidad profesional y los intercambios entre países.

La existencia de una lengua compartida facilita además la circulación de contenidos culturales, productos audiovisuales, conocimiento, servicios y proyectos empresariales.

En un mundo cada vez más conectado digitalmente, esta comunidad lingüística constituye también una oportunidad para desarrollar nuevas redes de cooperación.

MÁS ALLÁ DEL IDIOMA

El lema de esta tercera edición, "Unidos más allá del idioma", pretende precisamente ampliar la conversación.

La Hispanidad no puede entenderse únicamente como la existencia de una lengua común. Detrás del español existe una historia compartida, una enorme producción cultural, tradiciones, vínculos familiares y sociales y una intensa relación entre ambos lados del Atlántico.

La literatura, la música, el cine, la gastronomía, el patrimonio y las nuevas industrias creativas forman parte de ese espacio común.

Para los organizadores y participantes de la marcha, el desafío consiste en transformar ese patrimonio compartido en mayores oportunidades de colaboración.

MANUEL SERNA Y EL EQUIPO DE LA MARCHA

Madrid acoge la III Gran Marcha Hispana: una reivindicación de unidad más allá del idioma

Entre las personas vinculadas a esta iniciativa destaca Manuel Serna, quien junto con el resto del equipo participante viene desarrollando una labor de divulgación relacionada con la Hispanidad y su papel en el mundo contemporáneo.

La presencia de participantes procedentes de diferentes ámbitos pretende mostrar que el debate sobre la identidad hispana no pertenece exclusivamente a historiadores o instituciones académicas.

También involucra a comunicadores, empresarios, creadores de contenido, profesionales y ciudadanos interesados en reforzar los vínculos entre los países que forman parte de este amplio espacio cultural.

UNA MARCHA CON VOCACIÓN INTERNACIONAL

La III Gran Marcha Hispana llega en un momento en el que Madrid concentra buena parte de la programación relacionada con la Hispanidad.

Durante estas fechas, la capital acoge exposiciones, conciertos, encuentros culturales, actividades gastronómicas y diferentes iniciativas destinadas a poner en valor la relación entre España y América.

La marcha pretende añadir a esa programación una dimensión ciudadana.

Su mensaje parte de una idea sencilla: una comunidad de cientos de millones de personas puede tener una capacidad de influencia mucho mayor cuando sus integrantes son capaces de identificar aquello que comparten.

EL RETO DE CONVERTIR LOS VÍNCULOS EN OPORTUNIDADES

La verdadera cuestión que plantea la convocatoria va más allá de una jornada concreta.

¿Qué podría conseguir una comunidad de más de 635 millones de personas si aumentara sus niveles de cooperación educativa, empresarial, cultural y tecnológica?

La respuesta no está únicamente en las instituciones.

También puede encontrarse en las relaciones entre ciudadanos, empresas, universidades, organizaciones culturales y nuevas generaciones que utilizan el español como herramienta de comunicación.

El crecimiento del español en internet, la expansión de las industrias culturales y la aparición de nuevas plataformas digitales están creando un espacio de interacción que hace unas décadas era difícil de imaginar.

MADRID COMO PUNTO DE ENCUENTRO

La elección de Madrid como escenario de la III Gran Marcha Hispana tampoco resulta casual.

La capital española mantiene una posición privilegiada como puente entre Europa y América Latina y se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro de las comunidades hispanas.

El próximo 10 de octubre, la Puerta del Sol será nuevamente el escenario de una convocatoria que pretende poner en primer plano esa dimensión internacional.

Más allá de las diferencias políticas, ideológicas o nacionales que puedan existir entre los países hispanos, la marcha reivindica la posibilidad de construir espacios de encuentro a partir de una historia, una lengua y una cultura que millones de personas continúan compartiendo.

La III Gran Marcha Hispana plantea así una pregunta que queda abierta para quienes participen en ella:

¿Puede la Hispanidad convertirse en una comunidad de futuro además de ser una historia compartida?

La respuesta, para quienes caminarán el próximo 10 de octubre en Madrid, comienza precisamente por encontrarse.