La OEI ha participado hoy en el seminario de alto nivel “Los desafíos de la seguridad en América Latina”, celebrado en Casa de América y organizado por la Fundación Carolina, Prisa y el Centro Internacional de Toledo para la Paz, con el objetivo de abordar la inseguridad en la región, la influencia de la desinformación en la percepción de la seguridad o nuevas amenazas como los riesgos medioambientales o los ciberataques, así como estrategias de prevención desde la inclusión, la educación y la protección de los derechos humanos.
El encuentro ha contado con panelistas como el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero; la secretaría de Estado de Cooperación Internacional de España, Eva Granados; la directora de la Fundación Carolina, Erika Rodríguez Pinzón; el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian; el director del Centro Internacional de Toledo para la Paz, Emilio Cassinello; el director general de Casa de América, León de la Torre; el gerente de Movilización de Recursos y Alianzas Globales de CAF, Ignacio Corlazzoli; y la jefa del Grupo de Seguridad Ciudadana del BID, Nathalie Alvarado, entre otros.
Durante el encuentro, el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, ha hablado sobre el fenómeno complejo y multidimensional que supone la inseguridad en América Latina, con orígenes y manifestaciones muy diversas, pero un elemento en común: su tendencia a expandirse y su impacto. No en vano, la tasa de homicidios en la región triplica la media mundial (Fuente: BID). La relación entre educación, inseguridad y migración es clara.
Las causas del fracaso escolar se encuentran ancladas en la propia infancia y la familia de origen. El código postal determina el destino de una persona y provenir de una familia desestructurada multiplica exponencialmente su pertenencia a pandillas en países como El Salvador, el abandono escolar prematuro —que supera el 40% en América Latina— o el embarazo adolescente que alcanza al 22% de las niñas de entre 13 y 15 años. El abandono escolar deriva también en mayores posibilidades de caer en grupos violentos, redes de trata de personas, en la emigración irregular y en el trabajo informal: más del 50% de los jóvenes de la región viven con menos de 2 dólares diarios. Como ha expuesto el secretario general de la OEI, la inseguridad descapitaliza la región porque hace huir a la clase media, profundiza la brecha con los más pobres, debilita la seguridad jurídica y ahuyenta la inversión exterior.
Frente a ello, Mariano Jabonero ha puesto sobre la mesa el valor de la cooperación multilateral, con soluciones eficaces aportadas desde la OEI para combatir esta lacra: “Una educación enfocada a la cobertura y aún más a la calidad; campañas como ‘Volver a estudiar’ o el uso de la Inteligencia artificial para prevenir conductas que deriven en fracaso y abandono escolar; el fomento de la empleabilidad de los jóvenes por medio de la formación profesional; el desarrollo de competencias socioemocionales, comunicativas y digitales; y el fortalecimiento de los derechos humanos y los valores democráticos son otros de los pilares”.
La OEI y los estudios latinoamericanos
Precisamente este miércoles, el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, y la directora de la Fundación Carolina, Erika Rodríguez Pinzón, suscribieron un convenio de investigación que prevé publicar diversas investigaciones a lo largo de 2024 y 2025 para identificar los factores sociales, económicos y políticos que contribuyen a la inseguridad, así como los desafíos que enfrenta la democracia y cómo fortalecer a un tiempo las instituciones democráticas y las instituciones de seguridad.
Además, la relación directa entre seguridad, migración y educación es objeto de estudio del recientemente lanzado Programa Iberoamericano OEI-Universidad de Georgetown. Precisamente la semana pasada arrancó en Washington con la Reunión de Alto Nivel: Educación, Mercado de Trabajo y Migración. El programa tiene como objetivo organizar encuentros anuales, investigaciones y foros de diálogo de alto nivel con el fin de facilitar la colaboración y la cooperación entre los países de la región y Estados Unidos en temas como la educación superior, la movilidad estudiantil, el desarrollo, la productividad, la economía del conocimiento o el desarrollo científico tecnológico.
